"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

domingo, 12 de noviembre de 2017

jueves, 2 de noviembre de 2017

Bonita piedra ¿eh?

¿Ves la piedra? Parece que yo no, a pesar de que es enorme mis ojos se niegan a verla. Me he tropezado con ella tropecientas veces, creo que ya lo sabes. Tengo heridas en las rodillas que nunca terminan de curar, se abren una y otra vez al caer.
Creo que la piedra es tan bonita que necesito acercarme a ella. Sino no lo entiendo. Eso o que soy estúpida. Solo un jodido idiota haría lo que hago, someterse a ese dolor, a esa desesperación.Es como si viera una piscina casi vacía y dijera... "ese poco de agua es capaz de aguantar mi caída". Spoiler, no lo es. No es suficiente. Y ahí estoy yo, en el fondo, destrozada de pies a cabeza. 
Así que por la piscina, la piedra y el puto lobo acabo aquí de nuevo. Intenté decir adiós y el puto destino me lo metió en formato sorpresa cuando menos me lo esperaba. 
Boom.
Por lo que volví a la piedra, al bucle, a ese sentimiento de no entender, de querer más y de sentirme menos que nada, sentirme mala e insuficiente... no es su culpa. La culpa es de mi cerebro y corazón roto. Demasiado sufrimiento en una mente perturbada. No había forma de que esa situación fuera mejor. Te lo aseguro.
Entonces aquí estoy, disparando las dos últimas balas que me quedaban y rebotándome. ¿Piensas que dolió? desde luego, tengo dos nuevos agujeros en mi cuerpo. Son preciosos. Sin embargo existe eso llamado insensibilización al dolor. Así que aunque en el momento lloré... ahora solo siento ese agujero negro dentro de mí, el mismo de siempre, tragándoselo todo y revolviéndome la cabeza.
La verdad... no tengo ni puta idea de que hacer. 

domingo, 29 de octubre de 2017

Doy gracias por el té

Es domingo por la mañana, el sol entra por la ventana junto con la fría brisa "otoñal", la contradicción de unos pantalones cortos, una sudadera enorme y la manta en el sofá hacen el calentamiento global real.
Un bonito día de Octubre que te da calma. Necesitas la tranquilidad últimamente, así que respiras el olor a comida de los domingos del vecino, que entra por la ventana, te tiras en el sofá a leer un libro abrazada a la manta mientras la música suena de fondo, te aferras a tu taza de Mickey para obtener algo de calor y paz. Es extraña esa calma que te da el té... una calidez ya perdida y que extrañas... por eso te aferras a ella y te tomas tu tiempo en terminártelo, no tienes prisa, es domingo, un día tranquilo, de esos para dar gracias por la paz que algunos días abandona tu mente.

domingo, 22 de octubre de 2017

No es fácil dejarte ir...

...no es nada fácil, duele, pero tengo que hacerlo. Te quiero. Muchísimo. Pero joder tengo que dejarte ir de una maldita vez... te juro que es la cosa más difícil que voy a hacer jamás.  Pero tengo que hacerlo.

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