"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

sábado, 29 de enero de 2011

Él

Dicen que tras la tempestad viene la calma. Y en parte tenían razón, mi tempestad fue de los meses más largos y horribles que he pasado en mi vida pero esa... es otra historia.
Unos ojos castaños, todo empezo con unos ojos castaños. Eso hizo que la tempestad empezase a irse, una mirada suya bastaba para que todo quedase reducido a la nada, en mi mente solo aparecía él. Deseando poder hablarle y decirle eso que se moría por salir, como si mi corazón fuese a salirse y decirselo el mismo (cruel y dulce corazón). Pero como siempre mi mente cobarde supera a aquel corazón, el miedo lo impide todo en mi vida. Me atrevería a saltar desde un avion, un acantilado, enfrentarme a una manada de leones,mirar a los ojos a una serpiente,nadar por el amazonas o escalar el Everest cualquiercosa que me dijeses la haría menos ser capaz de creer que pueda confiar en alguien. 
Pero hay un problema esos ojos, hacen que quiera confiar, que quiera creer pero ellos no me miran a mí. La miran a ella, a mi lado perfecta como siempre pero ella no le ama, él lo sabe y aún así sigue sonriendo como si todo fuese igual. ¡No lo es, date cuenta por favor! me dan ganas de gritar ¡Yo, seré lo que sea por ti! pero mis palabras se quedan rebotando en mi mente. Eso hizo que la tempestad se volviese el mayor de los huracanes. Aún así aguantaba tras esa sonrisa, esa sonrisa que solo esconde tristeza pero que al final es lo único que saben de mi. 
A pesar de todo eso, de su amor por otra, de mis miedos, de mis paranoias, especulaciones y todas las cosas que pasan por el caos que soy, él sigue ahi anclado en mi con esos ojos castaños que me hacen soñar con Nunca Jamás.

1 comentario:

  1. T_T muy bueno.. yo comparto la idea!! la idea la comparto.. es de lo más dificil, pero de lo que más se aprende.. la tempestad!! te sigo desde acá.. bello el blog.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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